La Ley 36/1977, de 23 de mayo, de Ordenación de los Cuerpos Especiales Penitenciarios y de Creación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias, queda modificada como sigue:
Uno. Se da nueva redacción al artículo 1:
«El Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias estará integrado por personal funcionario, garantizando el acceso al mismo en los términos definidos en la Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.»
Dos. Se da nueva redacción a la Disposición transitoria primera:
«Quedan extinguidas las actuales escalas masculina y femenina del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias y sus funcionarios se integran en su totalidad en el Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias.»
Una de las modificaciones más controvertidas de toda la LOI.
La Ley 36/1977 había creado el Cuerpo de Ayudantes con dos escalas separadas: la masculina y la femenina, los hombres vigilaban módulos de hombres y las mujeres módulos de mujeres. La DA 30.ª suprimió esa separación de un plumazo, unificando ambas escalas en un único cuerpo mixto.
El RD 1836/2008 tuvo que desarrollar la integración.
La fusión fue tan compleja que requirió un Real Decreto específico — el RD 1836/2008, de 8 de noviembre — para regular los criterios de integración de las escalas y resolver los conflictos de destino, antigüedad y condiciones de trabajo que generó la unificación.
Una reforma que generó debate real en el sector.
La extinción de las escalas fue criticada por algunos colectivos de funcionarias penitenciarias, que argumentaban que la separación no era discriminatoria sino funcional — protegía a las funcionarias de trabajar en módulos de hombres en condiciones de mayor riesgo. El PP llegó a presentar una proposición de ley en 2010 para restablecer las escalas, que no prosperó.
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